
En Catalunya recibimos cada año a medio centenar de prematuros que llegan al mundo con solo 24 semanas de gestación, casi cuatro meses antes de finalizar su formación intrauterina, pesando poco más de medio kilo.
Las incubadoras de los hospitales, perfectas unidades de curas intensivas, son las que acogen a estos bebitos, las 24 semanas de gestación son el límite temporal de supervivencia aceptado en los protocolos internacionales, este límite de supervivencia es tan frágil, que vista la evolución de muchos de los bebes y analizando las secuelas que padecen, muhcos pediatras y neonatólogos comienzan a gestionarse si sería más lógico establecer el límite oficial de viabilidad vital en las 26 semanas de gestación, no en las 24 de ahora.
Si un bebe nacido a las 24 semanas respira y llora, se le tiene que dar soporte con toda la tecnología disponible, si el bebe está vivo pero casi no puede respirar, hablan con los padres y les proponen una intervención ajustada y lógica.
No somos partidarios de abusar de la tecnología en niños que tienen poco pronóstico explica el Dr. Botet, no hablo de eutanasia, que es ilegal, sino de evitar un encarnizamiento terapeutico con neonatos.
Nacer pesando 500,800 y hasta 1600 gramos,implica un alto riesgo de sufrir retrasos en el crecimiento y en el desarrollo neurológico y cognitivo, no es razonable aplicar técnicas de reanimación externas a bebitos que sín intervención médica, morirían inmediatamente.
En los años 70, los neonatos en la semana 28, los ponían en una cajita de cartón con algodones, para ver si estando calentitos sobrevivían, con mucho trabajo seguían adelante un 30% de los nacidos antes de la semana 32 del embarazo.
Que duro debe de ser para estos padres encontrarse ante esta situación, pienso que muchos deben aferrarse a lo que sea para dar una oportunidad a su hijo para que tire adelante, les comprendo, luego vienen los problemas cuando su desarrollo no es el normal... en fín que pena, creo que los médicos son los que nos pueden orientar mejor a tomar esa decisión que nunca quisieramos tener que tomar.

