
Los británicos estan de lo más entretenido estos días, una bailarina se está preparando para escenificar un ataque epiléptico !!
Dicha artista ha dejado de tomar su medicación y los días previos a la representación hará todo lo posible para que le venga el ataque.
Me pregunto si es que está bien de la cabeza esta mujer.
Me pregunto si esto es arte
Me pregunto hasta donde es capaz el ser humano de hacer lo que sea para tener éxito.
Quedan en el aire estas cuestiones y que cada cual llegue a sus conclusiones, habrá quien lo encuentre fantástico, ya sabemos que el morbo atrae y tambien habrá quien se rasgue las vestiduras encontrando esta obra de teatro amoral.
Esta señora para provocar el ataque del que ya sufre habitualmente, aparte de dejar las medicinas se va a privar del sueño, tomará alcohol como una desesperada, chocolate negro, cigarrillos ....vaya, una salvajada !!
Como que la representación dura 24 horas, los asistentes van a recibir cuando entren el desayuno y un saco de dormir con la advertencia que el silbido de una sirena les va a despertar cuando comiencen las convulsiones. Que fuerte !!!
Mientras las asociaciones que defienden a los epilécticos condenan el show porque se sufraga con dinero público y trivializa la enfermedad, la coreógrafa alega en su defensa que solo pretende hacerla visible.
El espectáculo no presenta ninguna novedad, provocación y arte contemporáneo van de la mano desde que Duchamp presentó en 1917 un urinario como pieza de exposición.
Desde los años 70, con performances que exploraban la resistencia del cuerpo hasta el límite, ya se ha visto todo, ayunos de 12 días, masturbaciones en directo, disparos contra el brazo del artista....os he de decir que personalmente yo no he visto ninguna de las obras donde sale todo lo mencionado y me encanta el teatro.
El año pasado S.Sierra expuso en Terrassa su obra "Los penetrados", un video en el que muestra todas las combinaciones posibles de penetración anal entre grupos de hombres y mujeres blancos y negros, que es una metáfora del miedo a la inmigración.
Algunas de estas transgresiones que se compran, se venden y se exponen en museos, tienen detras, cerebro e intención., otros en cambio solo enmascaran la egolatría del artista.
El debate por lo tanto es tan estéril como el del huevo y la gallina. En estos tiempos en que todo se banaliza, el quid de la cuestión radica en el criterio y en la libertad, la del artista para expresar lo que le de la gana y la del espectador para dedicarle, si lo cree oportuno, una clamorosa "Botifarra" (corte de mangas).











