
Según una socióloga e investigadora, el nacimiento de un primer hijo disminuye las posibilidades de ruptura de una pareja, no obstante hay un aumento de rupturas entre padres jóvenes cuando el primer hijo tiene entre 1 y 3 años.
Dice la socióloga, "A menudo la ruptura es un proceso largo, pero es evidente que los conflictos empiezan cuando nace el primer hijo, puede ser un momento de mucha tensión, en el cual la gente está más vulnerable y ve a su hijo muy pequeño, de manera que la ruptura se aplaza".
El sicólogo J.L.Linares, afirma que las parejas suelen adaptarse a la llegada de su primer hijo cerrando su círculo y haciendo más rígidas sus costumbres para dar un marco de seguridad a la criatura, Linares opina tambien que la mayoría de parejas tienden a unirse con la paternidad.
El señor P.Font, afirma que en su consulta y en el despacho de abogados, reciben cada vez más padres con un hijo de un año que han sido incapaces de formular su relación de pareja.
Dice: " Hay muchas más crisis de las que nos pensamos. A muchos hombres les es muy difícil verbalizar que estan celosos de sus hijos. Los hay que podrían explicar que se sienten instrumentalizados como sementales por sus parejas, que han pasado a un segundo plano y no lo pueden superar, al mismo tiempo hay muchas mujeres que descubren demasiado tarde que encontrar una buena pareja de ocio ,juerga y divertimento no significa encontrar un buen padre".
Por muy deseado que sea este hijo, el statu quo que la pareja tenía hasta el momento se rompe y la crisis exige revisar la estructuración del tiempo, la sexualidad y la convivencia.
" Si seguimos el modelo clásico, el padre se incorpora a la vida normal y la madre limita su vida social al teléfono. Está muerta de cansancio porque no está acostumbrada, es principiante, y a menudo la familia, que había estado en un lugar periférico, encuentra la excusa para ocupar su espacio".
Hoy además se añade el perfil de mujer jóven que intenta mantener el nivel en una profesión muy exigente y ser la mejor madre.
La paternidad, en cualquier condición, es una experiencia definitiva que deja un sello diferente en cada persona.
Mucha paciencia, mucho amor y respeto es lo que necesitamos para que una pareja dure y eso es lo que a veces nos falta hoy en día.




















